Este artículo original de 2023 ha sido revisado en 2026 en base a la nueva evidencia científica
Encontrar las transaminasas altas en una analítica es relativamente frecuente. Sin embargo, no constituye un diagnóstico por sí mismo y tampoco significa necesariamente que el hígado esté funcionando mal.
ALT y AST son principalmente marcadores de lesión celular. Para normalizarlas es necesario identificar y tratar la causa que está provocando su elevación.
Qué son las transaminasas
Las dos aminotransferasas que se determinan habitualmente son:
-ALT o GPT (alanina aminotransferasa): se encuentra fundamentalmente en el hígado y es más específica de lesión hepatocelular.
-AST o GOT (aspartato aminotransferasa): está presente en el hígado, pero también en músculo y otros tejidos.
-La GGT o gamma-glutamiltransferasa no es una transaminasa, aunque también se utiliza en el estudio de alteraciones hepatobiliares.
Tampoco es correcto afirmar que las transaminasas “miden la función del hígado”. Parámetros como la albúmina o el tiempo de protrombina aportan información diferente sobre su capacidad funcional.
¿Cuáles son los valores normales de las transaminasas?
No existe un único rango válido para todo el mundo. Los límites de ALT, AST y GGT pueden variar según el laboratorio, el método utilizado, la edad, el sexo y otras características individuales.
Por ello, los resultados deben compararse con el límite superior de normalidad indicado en la propia analítica.
Además, el grado de elevación no siempre refleja directamente la gravedad del daño hepático.
Por qué se elevan las transaminasas
Las causas son numerosas. Entre las más frecuentes se encuentran:
- Enfermedad hepática esteatósica asociada a disfunción metabólica o MASLD, antes denominada hígado graso no alcohólico.
- Consumo de alcohol.
- Hepatitis víricas.
- Medicamentos.
- Suplementos nutricionales y productos de herbolario.
- Hepatitis autoinmune.
- Hemocromatosis.
- Enfermedad de Wilson y otras enfermedades menos frecuentes.
- Obstrucciones o enfermedades de la vía biliar.
- Lesión muscular o ejercicio físico muy intenso, especialmente en el caso de la AST.
Por eso una dieta puede mejorar las transaminasas cuando actúa sobre la causa —por ejemplo, en el hígado graso metabólico—, pero no existe una dieta universal capaz de bajar ALT y AST independientemente del origen.
Transaminasas altas e hígado graso
La enfermedad hepática esteatósica metabólica asociada a disfunción metabólica (MASLD), antes conocida como «hígado graso no alcohólico» es actualmente una de las causas más frecuentes de alteración de las enzimas hepáticas.
Está estrechamente relacionada con obesidad abdominal, resistencia a la insulina, diabetes tipo 2, hipertensión y alteraciones de los triglicéridos y del colesterol.
Sin embargo, un dato importante es que se puede tener hígado graso e incluso fibrosis con transaminasas normales. Por ello, ALT y AST no deben utilizarse por sí solas para descartar enfermedad hepática.
Qué hacer si tienes las transaminasas altas
El primer paso es encontrar la causa. El médico puede valorar, según cada caso:
- Repetir la analítica.
- Revisar alcohol, medicamentos y suplementos.
- Solicitar serologías de hepatitis.
- Valorar hierro y otros parámetros metabólicos.
- Solicitar una ecografía abdominal.
- Calcular índices de fibrosis como FIB-4.
- Realizar elastografía u otras pruebas cuando esté indicado.
Dieta para bajar las transaminasas
La alimentación debe adaptarse a la causa. Cuando existe sobrepeso, resistencia a la insulina o hígado graso metabólico, la modificación del estilo de vida puede reducir tanto la grasa hepática como las transaminasas.
Evita el alcohol mientras se estudia la causa
Si aparecen enzimas hepáticas elevadas, es prudente evitar el alcohol al menos hasta conocer su origen y seguir posteriormente las indicaciones médicas.
Reduce bebidas azucaradas y alimentos ultraprocesados
Limita especialmente:
- Refrescos y bebidas azucaradas.
- Bollería.
- Dulces.
- Snacks.
- Comida rápida.
- Productos con gran cantidad de grasas saturadas, azúcares añadidos o harinas refinadas.
Prioriza una dieta mediterránea
Incluye habitualmente:
- Verduras y hortalizas.
- Fruta entera.
- Legumbres.
- Cereales integrales.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Frutos secos y semillas.
- Pescado.
- Fuentes variadas de proteína.
No elimines las proteínas
No existe una recomendación general de reducir la carne, el pescado, los huevos o las proteínas para bajar las transaminasas.
Una restricción excesiva puede favorecer la pérdida de masa muscular, especialmente en personas con enfermedad hepática avanzada.
¿Funcionan las dietas detox para bajar las transaminasas?
No existe evidencia de que un caldo, zumo, ayuno o “limpieza hepática” acelere la eliminación de toxinas o normalice las transaminasas.
Además, algunos suplementos y productos de herbolario pueden provocar lesión hepática.
Si tienes las transaminasas elevadas, comunica al médico o farmacéutico todos los medicamentos, suplementos y complementos a base de plantas que estés tomando.
Ejercicio y transaminasas
El ejercicio habitual es beneficioso para la salud metabólica y resulta especialmente útil cuando la causa es MASLD.
Sin embargo, una sesión de ejercicio muy intensa puede elevar temporalmente AST y, en menor medida, ALT por lesión muscular.
Si una analítica se realiza inmediatamente después de un entrenamiento intenso, este dato debe tenerse en cuenta al interpretarla.
Cuándo preocuparse por unas transaminasas altas
Consulta con rapidez si la alteración se acompaña de:
- Ictericia.
- Orina muy oscura.
- Heces muy claras.
- Dolor abdominal intenso.
- Vómitos persistentes.
- Somnolencia o confusión.
- Sangrado anormal.
- Deterioro rápido del estado general.
También deben estudiarse las elevaciones persistentes aunque no produzcan síntomas.
Referencias científicas
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